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Acaso hallen algo interesante en él quienes mantienen un compromiso de vida con la justicia y con la belleza.

jueves, 1 de diciembre de 2016

ALGUNAS COSAS QUE SÉ SOBRE MI MADRE, A DIEZ AÑOS DE SU PARTIDA

LA MUCHACHA PERONISTA


Primera de la izquierda, 
junto a Nora Cortiñas y las Madres Línea Fundadora


"Yo soy la descamisada,
a la que al fin se le escucha,
la que trabaja y que lucha
para el bien de la Nación".

Fragmento de canción popularizada por la inolvidable Nelly Omar
(Letra de Antonio Helú y música de Enrique Maroni)


La Maestra Nelva Alicia Méndez de Falcone tuvo la fortuna de nacer hermosa. Quizás por ello conquistó al galán que pretendía, con apariencia de mago “Mandrake”. La vida la puso a prueba desde temprano quitándole a su madre a la edad de ocho años. Criada por una tía a la usanza de entonces - que no veía con buenos ojos la recomposición de la vida matrimonial de un viudo -  , jugó a destajo con su prima y hermanas. Antes de la veintena bregó por el voto femenino junto a la Abanderada de los Humildes. Durante una primavera le arrebataron a la niña de sus ojos. Su revancha fue no sucumbir ante la pena. Nunca fue Directora de Escuela, ni Profesora - como alguna vez declaró - por sentirse más cómoda organizando kermeses con la cooperadora.


Reconociendo para la CONADEP sus sitios de cautiverio y tortura

Le gustaba hacer rosquitas, pero el  cine de terror no. Sin embargo alguna vez experimentó sobre su propio cuero el martirio de terrores más ciertos que los que suelen atribuirse a cualquier castillo medieval. Nunca hizo papelones con su dolor. Siempre bailó y cantó. Parecía una mujer frívola, porque la conmovían los culebrones, se olvidaba pronto de los disgustos y volvía al centro del ring. En una sociedad patriarcal, mi viejo la engañó “como corresponde”. Acompañó a su hombre aun sabiendo que los genocidas no la buscaban a ella. Una vez, mientras la torturaban en el Centro de Detención Clandestina “El Banco”, advirtió que sus verdugos también lo golpeaban a él, y les dijo “ensáñense conmigo, no ven que mi esposo es mayor y sufre del corazón…  


En Madrid junto al ex gobernador bonaerense Oscar Bidegain

Mi viejo alguna vez también la rigoreó para imponer su criterio. Pero esa descendiente de vascos y extremeños era dura de entendederas. Y lo amó contra viento y marea.

La Gorda Nelva encarnó como pocos aquel arquetipo de argentin@ que tan bien definió otro gordo (Osvaldo Soriano) con la frase atribuida por Favio a su "Gatica El Mono": "Yo nunca me metí en política, siempre fui peronista". 

Referente indiscutido del peronismo revolucionario, en la década del 90 llegó a ser Secretaría de DDHH del PJ de su ciudad natal. No concibiendo aquellos derechos como humanos sino sociales - acorde con la Constitución de 1949 -, recorrió las barriadas periféricas del Gran La Plata junto a compañeras como Norita Ungaro o Nora Centeno, procurando desarrollar microemprendimientos productivos tendientes a devolver la dignidad a tantos compatriotas degradados por el modelo de exclusión social. Le tocó en suerte intentarlo en una Argentina que ya no era aquella en la que los únicos privilegiados eran los niños, ni mucho menos esa otra en que construiríamos el Hospital de Niños en el Sheraton Hotel. Sufría cuando uno que otro compañero de base arrojado a la desesperación por el menemismo le soltaba: "Tía, guárdelo pa'otro que ya esté cocinado... Yo, saliendo de caño, hago mejor diferencia". 


En la isla de Solentiname (Nicaragua) 
con el sacerdote sandinista Ernesto Cardenal

Contabilizaba 79 años cuando tuve que comunicarle que su única chance de supervivencia era la traqueotomía. Y en un hilo de voz me dijo “traqueotomía ni loca”. Alcancé a informarle  el deceso del dictador Pinochet, entonces - entubada y todo - agitó los brazos eufóricamente. Juntando valor, me aterví a expresarle "vieja... si no salís de esta, quiero que sepas que ha sido un honor luchar a tu lado". Sonrió guiñando un ojo e hizo el gesto de cerrar el puño elevando el pulgar, acaso satisfecha de haber llegado lúcida a librar la última batalla.

Ocupando la trinchera que mi viejo dejó vacante, dignificó su pañuelo blanco en toda latitud de Nuestra América. También pidió el cese de persecución a los jefes montoneros, portando un megáfono casi sola en la estación de trenes de Constitución, en una época en que la mayoría de los organismos de derechos humanos adhería a la Teoría de los Dos Demonios. Soportando estoicamente el empeño familiar en preservar su dieta, murió a consecuencia de un último atracón de empanadas criollas. Orgullosa de sus hijos y en vísperas de Nochebuena. Para no joder la celebración de la fiesta que la ponía más contenta. 

Fue una mujer desaforada. 
En el amor y en la lucha por la Justicia Social.-


JORGE FALCONE
con admiración y respeto


1 comentario:

  1. La conoci en el PR nos visito en nuestro hogar luego junto a una de tus hijas. Un honor que hayan compartido nuestra mesa.
    "Admiración y respeto" las palabras justas.
    un abrazo
    el pingui

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